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¿Una partida de...GANGES?


Estamos en la India del ambicioso Imperio mogol, una época de grandes conquistas de territorio y de gran prosperidad derivada del comercio de la seda, el té y las especias. Un período en el que se construyen edificios imponentes como el Taj Mahal y el Fuerte Rojo, y en el que se crean jardines magníficos junto a los nuevos edificios y parques que impresionarán a las generaciones venideras durante siglos y siglos. En este momento en que el imperio casi ha alcanzado su mayor extensión y goza de una relativa estabilidad, los jugadores representan a los rajás y las ranis que lo gobiernan.


Están llamados a cumplir con las exigencias de su papel como soberanos venerables, deseosos de ofrecer un destino rico y poderoso a sus tierras y súbditos. Para ello, sin olvidar el karma, deben conseguir que su provincia crezca de manera equilibrada y sostenida, con una exigente interacción de prestigio y prosperidad. Aquél que triunfe de manera más rotunda en esta misión será recordado, sin duda alguna, como uno de los líderes legendarios de la nación.


Combinando riqueza y gloria

Ganges funciona básicamente gracias unas sencillas reglas de colocación de trabajadores. Cada jugador tendrá como objetivo principal aumentar el tamaño de sus territorios, representados en un tablero personal donde colocaremos las losetas que adquiramos para crear tenderetes que nos aportarán beneficios económicos o edificios que aumentarán nuestros puntos de gloria.

Y es que el track de puntuación de Ganges es doble: por un lado tendremos el contador de monedas y por el otro el de gloria. Ambos rodean el borde del tablero central, pero desplazaremos sendos marcadores de puntuación en direcciones opuestas. En el momento que un jugador consiga que estos marcadores se crucen, se habrá proclamado ganador.

El marcador de gloria tiene la particularidad de que sólo puede ir en ascenso. Pero en cambio, el de monedas, puede aumentar o descender según ganemos o consumamos nuestras riquezas. Como es lógico, si no administramos bien el dinero, podremos encontrarnos con que dicho marcador no se desplaza en la dirección adecuada, dificultando enormemente el hecho de que ambos se crucen.


GANGES: UNA PARTIDA

El primer paso es crear el escenario, atendiendo al número de participantes. Sobre el tablero central se situarán los marcadores, las fichas de producción y bonificación, los barcos y los lacayos que podrán reclutarse a lo largo de la partida, así como los indicadores de gloria y de rupias.

Se dejan a un lado los dados y las losetas de provincia, ordenadas por tipos. Cada jugador recibe su tablero individual, su busto de Kali (con sus cuatro dados iniciales) y tres de sus lacayos. Comienza la partida.

Ganges cuenta con un número de rondas indeterminado. En cada una de ellas, respetando el orden de turno, cada participante colocará uno de sus lacayos en un espacio del tablero. Pagará su precio, en rupias o en dados, y llevará a cabo su acción.

El siguiente hace lo propio con otro de sus lacayos. Cuando nadie pueda colocar más, se recogen para iniciarse una nueva ronda. El marcador de jugador inicial pasa al jugador de la izquierda o a quien haya visitado al Gran Mogol. Ahora bien, ¿qué zonas del tablero existen?


Cantera.

Tras colocar al lacayo en una de sus casillas, y pagar su coste en rupias, el jugador selecciona una de las losetas de provincia visibles. Debe pagar su coste, en dados, antes de incorporarla a su provincia.

Al hacerlo, sus caminos deberán llegar siempre hasta la residencia, situada en la parte superior del tablero individual. Si sus carreteras conectan con las producciones especiales, se obtiene la bonificación señalada. Las losetas colocadas aportan, en el momento de la construcción, las rupias mostradas en los tenderetes o puntos de gloria.

Estos últimos provienen de los edificios mostrados y del nivel que tenga el jugador en cada uno de ellos. A lo largo de la competición, podrá mejorarlos para recibir una mayor bonificación a la hora de construir.


Mercado.

Al colocar a un lacayo en una de las casillas de surtido variado, el jugador recibe tantas rupias como equivalgan a uno de los tenderetes de su provincia de cada tipo (los de mayor valor). Al situarlo sobre una casilla de mercancía de un solo tipo, paga un dado. Recibe las rupias correspondientes a tantos edificios, de un mismo tipo, como se señalen en el dado pagado.


Palacio.

Existen casillas sin costes, donde obtener un dado de un determinado color o dos rupias, con la posibilidad de volver a lanzar los que ya se tengan. Cada vez que un jugador reciba un dado, ya sea en el palacio o con cualquier bonificación, lo lanza antes de colocarlo en un espacio de su Kali. Ése será su valor.

También aparecen casillas que exigen el pago de un dado, a cambio de dos de otro color, o los seis aposentos. Para colocar a un lacayo en uno de ellos, y beneficiarse del favor de su personaje, es preciso pagar un dado del valor indicado.

Sirven para obtener el marcador de jugador inicial, nuevos dados, fichas de producción, puntos de karma o para avanzar de forma más rápida por el río, entre otros efectos. Respecto a los puntos de karma, se utilizan a la hora de utilizar